¿Qué se necesita para la revolución?

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Una pregunta que ronda frecuentemente por la cabeza de quienes pensamos que vivimos en un sistema injusto, explotador y depredador es ¿cuál es la clave del cambio? ¿Qué fuerzas habrá que movilizar para generar una transformación real y no sólo reemplazar al opresor, la opresión o la violencia, sino construir las condiciones para que todos los seres de la naturaleza podamos vivir éticamente en igualdad, con dignidad y bienestar? Quienes además nos comprometemos con este tipo de causas en general creemos que la fuerza está en el colectivo, en la acción que se construye desde el día a día, desde la cotidianidad, que permite construir solidaridad para enfrentar los rasgos más violentos o crudos de la injusticia y la opresión. No creemos en la salida mesiánica, no esperamos la personalidad salvadora que tenga claro el camino y a quienes debemos seguir como ovejas a un pastor. En ese sentido le apostamos a la voz y a la acción política de las personas, de los colectivos que sufren, que  están oprimidos o que enfrentan la violencia cotidiana, porque históricamente han sido las voces silenciadas, las necesidades ignoradas, las demandas desatendidas.

Hasta ahora, nos han prometido justicia social, libertad, igualdad, bienestar o paz, sin que se haya logrado garantizarlos de manera general, sin coartar alguna faceta humana o decepcionar por dejar fuera a algún grupo social. Sobre los proyectos que se han comprometido con la justicia social, decepcionaron la terrible violencia con que pretendieron imponer sus ideas y la falta de garantía de libertades básicas para algunos grupos sociales. Del capitalismo se conoce su terrible capacidad de destruir la naturaleza, de sembrar injusticia y desigualdad, de reproducirse a partir de la violencia y la enajenación humana que nos vuelve y vuelve mercancía cualquier cosa.  Entonces, ¿cómo hacemos la revolución? ¿Qué necesitamos para hacer una revolución que permita construir un modelo social y político basado en la justicia social, la vida digna para las personas y el equilibrio ecológico?

El sistema político y económico en el que vivimos es un eficaz generador de miedo: nos hace temer de nuestra propia libertad, de la falta de opresión y de cualquier cambio, por mínimo que sea. Ha sido tan eficaz que incluso organizaciones políticas altamente comprometidas temen una acción de fuerza o resistencia. Hoy la máxima expresión social parece ser las huelgas generales, que cada vez son más raras, que tienen horario fijo y finalizan en cuanto termina la jornada laboral porque el día siguiente hay que volver al trabajo. Las marchas que acompañan las huelgas o se dan por si solas, reúnen tan poca gente (en relación con el total social) que por muchas que se hagan sólo desgastan a quienes participan de ellas sin que a veces, logren poner en cuestión ni siquiera “el orden público”. La falta de imaginación para proponer nuevas estrategias de movilización política que permitan poner en jaque el sistema nos está dejando sin esperanza  acerca de que se puede vivir de otro modo.

Apelar a medios pacíficos, pero contundentes y de impacto, de fuerza y resistencia, que sean capaces de vencer el miedo al cambio, el miedo al opresor, el miedo a la libertad y que permita que empecemos a asumir la responsabilidad individual y colectiva de construir otras formas de organización política, en las que no se delegue la toma de decisiones, sino que se ejerza el poder de determinar la vida personal y la colectiva, es la tarea pendiente. Se necesita mucho trabajo para que lxs oprimidxs nos politicemos, tomemos conciencia de las situaciones de opresión y decidamos actuar para cambiarlas. Tal vez un primer paso es darle valor y reconocimiento a las históricas resistencias indígenas y de los pueblos negros para aprender lecciones valiosas que pueden guiarnos en este difícil proceso. Algunas feministas hemos hecho camino también. Pero necesitamos más. Más radicalidad, más imaginación, más colectividad, más fuerza y sobre todo, más confianza en que hay algo más allá de la democracia capitalista.

Bombón

Yo voy a casarme vestida de blanco…

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Siempre he tenido una mala opinión del matrimonio, no me casaría ni loca y mucho menos le recomendaría a mis amigxs gays, lesbianas, trans o hetero que se casen. Es que tengo esa idea feminista fija de que el matrimonio ha sido la causa de la muerte, tortura y violación de millones de mujeres. Este contrato avalado por el estado siempre me pareció una extorsión, donde un varón le dice a una mujer: si te casas conmigo el estado y yo te protegeremos del acoso y la persecución del resto de varones, lo único que me tienes que entregar a cambio es tu libertad (se me parece tanto a las vacunas que en Colombia se pagan a los paramilitares para que otros paramilitares dejen en paz a la víctima de turno).

Entonces me cuesta entender que alguien pueda desear ser partícipe de un pacto de ese tipo, me cuesta comprender que un movimiento social o un colectivo pueda enarbolar un símbolo de la opresión de las mujeres como estandarte de la igualdad, porque la historia del matrimonio es la historia del dominio de los varones sobre las mujeres, es la historia de la compra y venta de nuestros cuerpos. Por lo tanto me parece paradójico que en nombre de la igualdad un movimiento como el de las sexualidades disidentes y algunos sectores del feminismo soliciten acceso a esta institución producida dentro del patriarcado occidental, por más que lo pienso… me confunde éticamente…

Después de estos dos párrafos me dirán que no soy consciente de que sin matrimonio no se puede extender al compañerx el derecho a la salud, a una pensión, a un seguro o a una nacionalidad. Pero se podría crear otra figura jurídica sin ese nombre, con esos mismos alcances legales (y de paso podríamos aprovechar para deshacernos de la monogamia obligatoria) cuestión que los abogadxs que trabajan en las high profile Ongs que promueven los derechos de la población LGBT saben, entonces por qué empeñarse en hacer parte de la decadente historia de este dispositivo heteropatriarcal? ¿Será porque no hay financiamiento para alternativas diferentes al matrimonio? ¿Será porque todo vale en nombre de la igualdad? Además me pregunto: ¿No es el matrimonio una estrategia miope que se olvida que las luchas sociales se inscriben en contextos más amplios? 

El matrimonio nos acerca peligrosamente al ideal de vida del sistema patriarcal capitalista, con todos sus prejuicios y control sobre el deseo, el amor, el dinero, el tiempo y la parentalidad, nos normativiza hasta moldear la incómoda excepcionalidad, la diferencia donde reside el verdadero peligro para el orden existente. Como sostiene Yuderkys Espinosa “Es interesante, sin embargo, como al menos en el caso de los movimientos socio sexuales, lo que se observa es que el proceso que precede al avance legislativo está acompañado por la negociación de ciertos aspectos de esa diferencia que resultan incómodos. Debería añadir que tales aspectos son justamente aquellos que resultan consustanciales a “su” diferencia, aquello donde justo se pone en riesgo el modelo normativo”.

Cuando abro esas revistas donde aparece la lesbiana blanca de clase media con su esposa, ambas sonrientes y atractivas de acuerdo a los patrones de belleza hegemónico, con sus dos hijos o hijas (vestidos respectivamente de azul y rosado, con carritos y Barbie incluidos) no puedo dejar de pensar en el modelo de la familia nuclear heterosexual, la única diferencia es que la última tiene esposo y no esposa. Pienso entonces en lo poco que ha cambiado el mundo y en como una potencial revolución se convirtió en un retrato kitsch.

Nota: Ayer, encontré este párrafo en un post de una abogada de Colombia Diversa, que me deja aún más preocupada porque confirma la miopía conceptual y política que hay detrás de esta iniciativa:

Sí, se sabe que el matrimonio como institución trae aparejada una historia que le provoca escalofríos a ciertas feministas y a algunos librepensadores, pues lo asocian con el patriarcado y el control de la sexualidad. Sin embargo, no nos dejemos engañar: lo que en realidad se está discutiendo es una concepción de Estado, la garantía de los derechos más básicos y la posibilidad de definir el rumbo de nuestras vidas sin que ello nos cueste el ostracismo social y jurídico.

 Lisa S

FEMEN: FÉMinas Eurocéntricas que no entienden Nada

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FÉMinas Eurocéntricas que no entienden Nada

El cuerpo es un campo de batalla, y la nueva onda FEMEN una muestra de ello. El primer recuerdo que tengo de ellas, fue mientras veía el noticiero del medio día. Presentaban uno de esos extensos, repetitivos y aburridores reportajes sobre la elección del nuevo Papa y en contraste con tanta capa roja, abrigo y guante de terciopelo, apareció una noticia que hablaba de una protesta feminista que irrumpía el escenario “espiritual” y mojigato del momento. No sé si ya eran famosas, pero ahí conocí a las FEMEN. Me llamó la atención más que la propia desnudez de sus pechos marcados con frases, la reacción de la gente y los comentarios de los periodistas. Siguieron apareciendo otras cuantas veces, y por ello me decidí a buscar más información en internet descubriendo a este movimiento planetario que figuraba como si estuviera revolucionando el mundo.

La imagen se volvió recurrente. Aparecían las mismas chicas europeas y la escena me empezó a parecer predecible: siempre sujetadas de ambos brazos por dos hombres muy serios de la policía (que intentan evitar mirar sus senos), siempre expuestos los mejores ángulos de sus rostros perfectamente maquillados, labios carmesí y flores que dan un toque “femenino” al asunto. Como en cualquier planeada escenografía de comercial para revista de glamour, siempre la conexión perfecta entre fotógrafo (supongo hombre), policía y activista fashion. Todo esto me hizo pensar: ¿cuál ha sido la estética de la protesta feminista que he vivido? Porque no se parece en nada a esto que veía, y no porque fuera menos divertida, colorida o desnudista…

Pasó pues, lo del ancianito patriarca todo poderoso (el Papa), y estas chicas seguían protestando de la misma manera por diferentes causas. Les hicieron entrevistas, se volvieron toda una celebridad…  Los medios insistieron en darles cobertura, pero cada vez más dentro de la sección farándula.

Si bien, el desnudo no es mi práctica reivindicativa, entiendo el poder transgresor que ha tenido en el arte, en espacios como los encuentros feministas, manifestaciones como la marcha de las putas, y recuerdo especialmente una portada que tuvo la página de Mujeres al Borde… el cuerpo sin duda es combativo.

Pero con todo y mis sospechas, mi crítica hacia las FEMEN, tiene que ver con sus recientes declaraciones sobre el significado de sus acciones y su interpretación del feminismo. En una entrevista a un portal español, aclaran que no son feministas, sino femeninas porque se trata de mejorar la imagen.

…”esta sociedad machista ha convertido el feminismo en un estereotipo: mujeres poco menos que barbudas, deseosas de acabar con los hombres y que hacen el amor entre ellas. Y había que cambiar esa percepción. Una mujer atractiva, en minifalda, con tacones altos y bien maquillada no tiene por qué ser tonta. Se puede ser sexy, femenina y, al mismo tiempo, inteligente, activa, y sabedora de lo que pasa alrededor”.

Reclaman el derecho a protestar sin dejar de ser bellas, atractivas y por supuesto, heterosexuales. Curiosa protesta cuando se han manifestado por los derechos homosexuales y ahora hasta quieren liberar a las mujeres musulmanas (aquí una muestra de su reacción). Pero entonces ¿Les preocupa que se las tilde de lesbianas? ¿De nuevo la fórmula lesbiana=fea? ¿De verdad hay algo transhistórico y universal que se llama “belleza” de la que se ufanan? y ¿No se han preguntado por sus propios tacones antes de pretender cambiar los atuendos de otras?…

Me pregunto si en su próxima aventura de salvación se les ocurrirá protestar por la “liberación” de las mujeres indígenas de Latinoamérica. ¿Qué les dirán a las mujeres indígenas que en mi país (Colombia) tienen sus pechos desnudos con marcas hechas de tintas vegetales? ¿Que se cubran?

Creo adivinar en estas mujeres FEMEN, la eterna misión salvacionista eurocéntrica, que esconde la intención de decirnos cómo vivir, cómo protestar y hasta cómo ser feminista y por supuesto afectado por los lugares comunes y los estereotipos raciales y de género.

El cuerpo es político. Un cuerpo de mujer sea negra, indígena, mestiza, habla solo. Un cuerpo desnudo es un grito. Y de esta manera, particularmente las feministas hemos gritado durante años. Cada cuerpo está marcado, no solo por una tinta, sino por sus cicatrices, sus formas, su color, su edad, por la exclusión, por el patriarcado… Estamos hechos y hechas de un conjunto de palabras mudas con las que conversamos y nos conversan. Discriminamos y nos discriminan. Nuestros cuerpos desnudos también se mercadean, se negocian y se usufructúan. Apostamos por ser cada vez más ser dueñas de nuestros cuerpos y disfrutar nuestras diferencias…

Así con mi cuerpo redondito, pequeño y mestizo, hoy mi grito es decolonial ¡por favor FEMEN no me liberen!

Burbuja 

El mesías del feminismo

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speakerTodas o ¿casi todas? hemos enfrentado en espacios mixtos a algún macho cabrío, que posa de progresista, intelectual y “solidario” con las luchas de las mujeres que en medio de un debate sale con alguna perla machista. Es toda una puesta en escena: pone aquella cara de sabio, cruza la pierna, toma aire y expulsa lo mejor que puede salir de su boca, la producción más valiosa de su brillante cerebro, la frase que constituirá a futuro el argumento aplastante que trasformará para siempre al feminismo: él, un hombre, pondrá al feminismo contra las cuerdas una vez escupa su máxima: “Es que hay feministas que no quieren equidad sino venganza”…

Si bien caricaturizo, porque en realidad la frase la leí en Facebook, no pinto un escenario ficticio. Por el contrario, me sirve de ejemplo para plantear cierto tipo de prejuicio contra el feminismo por parte de individuos cuyas pretensiones no son otras que reproducir su privilegio patriarcal acercándose a los grupos, redes o de manera individual a algunas feministas intentando posar de aliados. De partida, lo que más critican es lo que denominan “rabia” o “resentimiento” que al parecer se nos ve muy feo, porque deberíamos sonreír más, ser más amables y ver lo bella que es la vida. Pues ¿qué le vamos a hacer? Vivimos un mundo clasista, racista, sexista y xenófobo, donde nuestra vida no importa y por eso morimos de manera diaria sin que a casi nadie le interese. Somos golpeadas, humilladas, violadas, a algunas ni siquiera las dejan nacer por ser clasificadas hembras y a otras las matan por “amor”… Muchas somos pobres, no tenemos trabajo digno o ganamos mucho menos por nuestro trabajo… sólo por hablar de un par de cosas…. ¿Por qué carajos debemos ir por ahí sonriendo así sin más?

Luego está eso de lo mal que se ve que odiemos a los hombres, por tanto, lo complicado que es que alguien pueda llegar a pensar que si somos feministas somos lesbianas… ¿Alguna vez podrán entender que decirle a alguien lesbiana no es un insulto? Porque el amor entre mujeres del tipo que sea (filial, erótico, sororo, etc., etc.) es revolucionario y transformador en sí mismo, porque escapa de la norma heterosexista que nos enseña a competir entre nosotras o a odiarnos y eso es retar este sistema de privilegio. Y si, si hay odio contra el privilegio patriarcal, que otorga prerrogativas incluso a aquellos que son ineptos o incapaces en cualquier campo. A aquellos que se amparan en la ventaja y son incapaces de criticar la opresión y menos aún de poner en cuestión su propia posición de opresores en ciertas relaciones.

Por cultura general, informamos que tampoco nos insulta que nos llamen perras, putas o promiscuas… Si, muchas de nosotras vamos por la vida experimentando con nuestro goce, buscando placer, orgasmos, en fin, ejerciendo nuestra libertad sexual y si eso va en contra de algún tipo de moral… ¡pues que bien se pasa siendo feminista!

Finalmente, está lo del objetivo ulterior del feminismo. Que al parecer desde el punto de vista del macho iluminado no está claro para nosotras. Por eso nos lo quiere proporcionar… unos dirán que es la equidad, otros hablarán de igualdad, y el que tenga más experiencia en el mundo de las ONG´s hablará de la garantía de derechos… Pues les contamos que el feminismo enfrenta el reto de hacer una revolución, que si bien inició hace tiempo, se mueve lento, porque pretende transformar desde sus bases mismas la sociedad en la que habitamos y convivimos. El feminismo busca construir un mundo habitable y digno para lxs seres humanos lo que necesariamente pasa por cambiar nuestras relaciones con la naturaleza, con los otros seres, entre nosotras y si, hasta con los varones clase media, educados, con ínfulas de blancos o de progresistas: que de algún modo tendrán que aprender que no son el centro del mundo, ni el referente, ni la medida de la cosas y menos la luz que erradica la ignorancia del mundo.

Bombón

A quien le sirve el 8 de Marzo?

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ImageDesde hace cien años se conmemora en el mundo el día internacional de los derechos de las mujeres con el objetivo de recordar que cada día, a cada hora millones de mujeres en el mundo son golpeadas, violadas, explotadas y discriminadas.

Mi pregunta hoy, es a quienes les ha servido esta lucha feminista, a quienes les han servido los recordatorios del 8 de marzo. Seguramente a todas, pero sospecho que a unas elegidas, más que a otras porque cuando abra el periódico leeré que en África y en América Latina las mujeres negras e indígenas siguen siendo las más pobres del mundo, sin empleo, sin educación, expuestas a altos niveles de violencia y enfermedad. Mientras en la otra columna aparecerán mujeres con nombres (Gina Parody, Angela Merkel, Christine Lagarde), de piel blanca y cuenta de banco, que contarán como las ha inspirado el feminismo a reclamar un lugar para sí en espacios que son privilegio de los varones. Estas últimas sin duda serán exaltadas como las hijas legítimas del feminismo, pero y qué pasa con esas “otras”?

Por supuesto que ni la Merkel, ni la Lagarde, ni la Parody se hacen llamar feministas pero son una muestra de a quien ha beneficiado el feminismo blanco, hegemónico, liberal, que se olvidó de las opresiones de raza, clase y sexualidad. De esta manera puedo entender la rotunda afirmación de Celia Amorós cuando sostiene que el feminismo es producto de la Ilustración y la Revolución Francesa porque al igual que su “progenitor” erigió un sujeto universal en este caso la mujer blanca, al cual reconocer derechos, dejando por fuera a todas las que no encajaban con el modelo de blanquitud heterosexual burguesa…

No me interesa conmemorar un 8 de Marzo para que un grupo privilegiado siga conquistando espacios de poder. No lucho para que en 5 años Hillary Clinton sea la presidenta de E.U, Gina Parody sea la presidenta de Colombia o Michelle Bachelet vuelva a ser presidenta de Chile. El 8 de Marzo es una fecha para mover los cimientos de un sistema que no va a cambiar porque haya tres o cuatro mujeres poderosas. El 8 de Marzo será revolucionario el día que millones de mujeres indias, negras y pobres no sean más el rostro de la explotación.

Lisa S

Ideas para celebrar (si, celebrar!) este 8 de marzo: Sexo, promiscuidad, masturbación

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Cuando hace años empecé a marchar en manifestaciones feministas del 8 de marzo recuerdo que mi consiga favorita era “somos malas y podemos ser peores”… En ese momento sentía que era un grito de libertad, profundamente desestructurador y retador para un sistema que de manera hipócrita e interesada nos impone la bondad como exigencia moral y ética. Una bondad hipócrita porque es opresora, dominante y subyugadora del deseo, la pasión y el desenfreno, en otras palabras, de la vida.

Deberíamos aprovechar este año para romper con el cliché romántico, lacrimógeno y cursi que impregna la conmemoración de esta fecha que, en primer lugar, asume que existe algo que se llama “mujer” o “femenino”, y en segundo lugar lo impone como camisa de fuerza para controlar lo que en realidad es un flujo permanente de deseo y rabia. Deseo de sexo, placer, goce, etc., y rabia por la frustración de tener que controlarlo, de ocultarlo e incluso de avergonzarnos de dicho deseo. Y no pienso que todas las personas necesitemos del sexo o estemos siempre en función del goce porque hay a quienes no les interesa, no lo gozan o simplemente no lo consideran importante; pero que hay otra proporción para quienes hace parte de nuestro estar en el mundo, de quienes somos.

Reivindiquemos la “maldad” de usar cuerpos que solo buscamos una vez y luego abandonamos. Por un día rechacemos la monogamia y la regla de fidelidad monótona que obliga a estar atadxs siempre a una sola persona. Hoy, digamos mentiras para obtener sexo a cambio de sexo. Sin compromiso ni reciprocidad. Y como complemento de este golpe al patriarcado moralista deberíamos masturbarnos para afirmar la posibilidad máxima de autonomía y control del propio goce. Como posibilidad de disfrutar de sí, del propio cuerpo y del propio deseo.

Ni regalos, ni flores, ni felicitaciones: mejor, vamos a trasgredir unos cuantos preceptos morales, vamos a dinamitar las reglas que buscan controlar el deseo y por un día juguemos a la anarquía sexual, al deseo descontrolado… Contra el patriarcado: sexo! Contra el patriarcado: orgasmos múltiples! Contra el patriarcado: desnudez y descontrol. Por un 8 de marzo de contactos sexuales casuales, de promiscuidad sin culpas y en libertad! Mi consigna de hoy: estoy caliente, me gusta el sexo y soy feminista!

Bombón